Tu piel tiene arrugas porque has sonreído, has fruncido el ceño cuando algo te preocupaba, has entrecerrado los ojos cuando brillaba sol. Tus marcas cuentan tu historia. Y esa historia es perfectamente válida tal como es.
Vivimos rodeados de mensajes que nos dicen que no somos suficiente. Laboratorios, marcas y redes sociales compiten por hacerte sentir que necesitas algo más. Mi papel como dermatóloga es ser tu filtro frente a todo eso, separar la evidencia del marketing, y comunicarte con honestidad desde mi propio criterio lo que creo que es mejor para tu piel o tu bienestar.
No hago tratamientos artificiales ni exagerados. Aquí no vas a encontrar russian lips ni transformaciones que te hagan irreconocible. El objetivo es sutileza, naturalidad, y que te sientas bien contigo misma. Y si considero que algo no te va a aportar lo que esperas, te lo diré.